
Si alguna vez vas a Portugal o si ya has ido pero has estado por el Norte, seguramente cuando vuelvas visitarás la ciudad de Évora, situada a camino entre Badajoz y Lisboa, por la autopista que cruza a lo ancho el país. Évora es una ciudad muy bonita, declarada patrimonio para la humanidad y con un centro histórico realmente bello, con todas las puertas de las casas en color verde oscuro. La ciudad es muy limpia, todo es precioso, excepto la
Capella Dos Ossos, en la Iglesia de los Franciscanos. Y digo que no es de gusto general porque la decoración de los pilares que sostienen las bóvedas y sus paredes consisten en un apilamiento de tibias y cráneos humanos respectivamente. Si, supongo que ya habréis oído hablar de semejante consagración al culto religioso, pero fue fundada en el s.XVII por tres monjes f

ranciscanos, se cree que en el mundo hay otras dos como ésta, estando otra situada en Portugal. La Capilla fue dedicada a Jesús de los Pasos, imagen que se encuentra antes de entrar en la Capilla y que ya avisa de lo que nos vamos a encontrar. La talla reflejo del sufrimiento de Cristo cargado con la Cruz hasta el Calvario es espeluznante. En la puerta, sobre el dintel, nos encontramos tallado la siguiente frase:
Los Huesos que aquí estamos por los vuestros esperamos… je,je, ahí es nada. Nosotros que entramos sin saber bien de que se trataba nos acongojamos un poquillo e incluso una amiga lanzó un grito al ver de que se trataba, pero merece la pena ver como hicieron la capilla. No obstante se trata de uno de los lugares más visitados en Portugal y en Évora, por supuesto. Los pilares están forrados por tibias perfectamente cuadradas, éstos sostienen a las bóvedas con decoraciones alegóricas de la muerte y las paredes…. todas forradas por cráneos humanos, yo no he visto algo parecido en mi vida, realmente increíble y macabro. Supuestamente los monjes en contra de la reforma de la Iglesia tras el Concilio de Trento, decidieron levantar la capilla simbolizando la fugacidad de la vida y el inevitable destino del ser humano. Sobre una de las columnas que separan los cráneos se puede leer uno de los poemas de la capilla:
Ellos son mi compañía,
Señalo en la noche y de día
En la memoria retratado
Muchos se han cumplido
En el mundo por su talento,
Y otros adornos en vano,
Que sirvió a la vanidad,
Y tal vez en la eternidad ...
Ser causa de sus tormentos.
Para tal obra se calcula que los monjes usaron unos 5000 cadáveres enterrados en los cementerios de iglesias y conventos cercanos. Una autentica barbaridad, la cuestión es que además de lo que se sabe acerca del motivo de su construcción, no me cuadra que se tomaran tantas molestias, hablamos de cinco mil cadáveres, realmente el mensaje al menos está claro, pero hay muchos aspectos que todavía son un misterio.