
Cerca de Lisboa existe un municipio autónomo aunque perteneciente a la administración de la capital portuguesa que requiere una visita en nuestro viaje por tierras lusas. La ciudad de
Bélem tuvo gran importancia durante el s.XV de la mano del rey Manuel I de Portugal y estuvo fuertemente ligada a los descubrimientos de los navegantes portugueses y su historia. Manuel I subió al trono en 1495 sucediendo a Juan II, superando las diferentes intrigas y asesinatos que se sucedían en la aristocracia portuguesa; pero él contaba con el apoyo del Papa. Siendo apodado el afortunado por ello y por otros motivos posteriormente, no en vano fue el propio Juan II quién asesinó a su hermano Diego para que no subiera al trono. La vida del monarca estuvo estrechamente relacionada con la exploración de los mares; sobre todo el Océano Atlántico y el posterior desarrollo comercial y marítimo en las tierras recién descubiertas; sobre todo en Oriente, lo que condujo a la corona a convertirse en una de las más poderosas del mundo, junto a la naciente España de los Reyes Católicos en siglos posteriores. Tanto es así, que el Papa invitó en una embajada impresionante en Roma para demostrar a Europa las grandes riquezas acumuladas por la Corona Portuguesa. Manuel I no dudó en usar parte de estas riquezas para la construcción de grandes edificios religiosos y administrativos, fomentando y financiando la llegada de los mejores artistas, nombrado para la historia como Estilo Manuelino, siendo sus mejores baluartes el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de
Bélem. Manuel I dedicó parte de su reinado a la construcción de iglesias y monasterios, a evangelizar las tierras descubiertas y a promover alguna que otra cruzada contra el Imperio Otomano, devolviendo el favor prestado a su coronación a los intereses de la Iglesia Católica en Roma. También ayudó a la conversión forzosa de judíos y musulmanes de la península junto a la corte de Castilla y Aragón de los Reyes Católicos, tras la reconquista española y mantuvo contactos para gobernar conjuntamente la península, aunque posteriormente fueran los Habsburgo los que consiguieran emparentarse con la Corona Española. Manuel I murió en 1521 y sus restos se encuentran en el Monasterio de los Jerónimos en Bélem. A la llegada de Vasco de Gamma de la India se decidió construir el impresionante Monasterio de los Jerónimos en Bélem, financiado gracias a los impuestos del 5% de las especias orientales, excepto la canela, la pimienta y el clavo que iban destinadas directamente a las arcas de la Corona. Los restos del magnífico navegante portugués también descansan en esta obra de arte del gótico tardío y del renacimiento, los motivos decorativos que mezclan ambos estilos están presentes en el citado Estilo Manuelino. Junto al Monasterio también encontraremos el Museo de Arqueología y el Museo Marítimo. La construcción del Monasterio, la Torre de Bélem y el Monumento a los Descubrimientos, son el homenaje a la era de los descubrimientos en Portugal; una época donde llegó a ser uno de los más ricos del mundo conocido.

El otro edificio histórico, La Torre de Bélem construida a partir de 1514 en la desembocadura del Tajo, al igual que el Monasterio de los Jerónimos construida en estilo Manuelino; con grandes influencias orientales e islámicas es otro de los símbolos de los descubrimientos de Oriente. El monumento fue construido como Torre del Homenaje típica medieval, siendo a través de su historia utilizada como base de recaudación de impuestos a la llegada a la ciudad y prisión estatal. Las Torres de vigilancia son de estilo mozárabe y las almenas en forma de escudos, la Cruz de la Orden de Cristo y elementos decorativos como el Rinoceronte, completan la alusión de los descubrimientos en ultramar. El Baluarte abre el espacio a más de diez cañones, siendo el primer elemento en Portugal como Torre de artillería marítima. En esta Sala inferior todavía se aprecian las puertas sobre el suelo que dan acceso a la antigua prisión, cuando subía la marea, la mayoría de los presos morían ahogados. Finalmente el otro Monumento construido para conmemorar el 5oo aniversario de la muerte de Enrique el Navegante, fue el Monumento a los Descubrimientos. Está situado junto al margen del río
Bélem, siendo su construcción mucho más tardía, alzado en 1960. Liderando la popa en forma de Carabela, D. Enrique el Navegante con una carabela en las manos, y a ambos lados del monumento todos los artistas, cartógrafos, reyes y descubridores; héroes nacionales, como Vasco de Gamma(lideró los viajes a las Indias), Álvarez Cabral(descubridor de Brasil), Bartolomé Dias(descubridor del Cabo de Buena Esperanza), Fernando de Magallanes(Lideró las incursiones por América) y demás personalidades relevantes ligadas a los descubrimientos, hasta 33 en total sobre el monumento. Esculpido también por el escudo de Portugal y el símbolo de la
Dinastía de Asis, que reinó en Portugal desde el s.XIV al XVI, verdaderos artífices de los descubrimientos portugueses. Todos ellos encuentran plasmados en una enorme Rosa de Los Vientos, regalo de Sudáfrica en 1960, al norte del monumento.

Un Monasterio, una Torre y un Monumento testigos de la mejor historia del país, homenaje a todos los que emplearon su talento en los descubrimientos del Nuevo Mundo y de las Indias, de todos los que posibilitaron que Portugal fuera una de las Coronas más ricas y poderosas de los s.XV y XVI, gloria y orgullo de toda una Nación. Por tanto si vas a Portugal no olvides pasar por
Bélem y contemplar los monumentos que nos cuentan parte de su más gloriosa historia, un país que logró formar a los mejores navegantes de toda una época.
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